Un árabe se sentó al lado de la joven camarera, la agarró bruscamente por el muslo y comenzó a acariciarla. Un shock, pero la niña reaccionó de inmediato, mostrando su desinterés y pidiéndole que se fuera.
El inmigrante no hizo caso y cuando la niña se levantó, bloqueó el pasillo con las piernas y la amenazó: «No te vas a ir. Te encontraré. Sé dónde te bajas. Te he visto antes». La chica logró huir y se sentó al lado de otro pasajero, pero cuando bajó del tren el acosador árabe se acercó nuevamente a ella y comenzó a perseguirla.
Fue entonces cuando la joven pidió ayuda a un hombre austríaco que se enfrentó al violento acosador árabe que, incluso llegó a afirmar que la joven austríaca era su novia, como si se tratara de un objeto y debiera devolvérsela.
Finalmente y ante la actitud violenta del árabe los viandantes llamaron a la policía que expulsó al acosador árabe del lugar.
Fuentes policiales afirman que el perpetrador ya era conocido por acosar niñas. Y mientras tanto la victima, que está aterrorizada, teme salir de casa y pese a que su empleador le ha cambiado sus turnos nocturnos para evitar que tenga que hacer viajes por la noche la joven tardará en superar esta experiencia multicultural.
El partido de nueva derecha FPÖ está proponiendo medidas de remigración y deportaciones para solventar el conflicto multicultural que atraviesa el país.
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