La chica los conoció de fiesta y después los acompañó hasta su hotel. Una vez allí subieron a una de las habitaciones de los ahora detenidos y la violaron.
La perjudicada consiguió zafarse de los presuntos agresores y pidió ayuda a gritos en la calle. El personal de seguridad la vio llorando desesperada y enseguida avisaron a la Guardia Civil.
Un médico forense valoró a la víctima y encontró marcas de sujeción en sus brazos.
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