La anciana estaba en su habitación descansando cuando escuchó un ruido. Pensó que sería su hija Diann, que jugaba en el patio con los perros.
«Salí de mi habitación y llegué a la puerta principal. Un hombre me agarró y me sujetó. Luego vino otro hombre».
Su hija Diann también reporta haber sido atacada por los asaltantes. Estos sólo se llevaron los teléfonos móviles de las víctimas, algo que puede indicar que no se trataba de un robo, sino de un crimen con motivaciones racistas.
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