¿No era lo suficientemente “hombre”? Así triunfó (y desapareció) el primer ‘sex symbol’ de la publicidad. A la sede de Cluett Peabody & Company llegaban miles de cartas dirigidas al misterioso galán que promocionaba sus camisas. Las decepciones no debieron de ser pocas cuando se descubrió que era una invención del artista Joseph Christian Leyendecker
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