Un hecho curioso sobre el Imperio Romano es que los romanos tenían una peculiar costumbre al comer: utilizaban un utensilio llamado vomitorium, aunque no como a veces se malentiende. Contrario a la creencia popular, el vomitorium no era un lugar donde los romanos iban a vomitar para poder seguir comiendo durante los banquetes. En realidad, un vomitorium era una especie de pasillo o entrada en los anfiteatros y estadios que permitía a las multitudes entrar y salir rápidamente. Su nombre viene del verbo «vomere», que significa «expulsar», en referencia a cómo estas estructuras «expulsaban» grandes cantidades de personas dentro y fuera del edificio.
La confusión sobre su uso en el contexto de los banquetes probablemente proviene de la combinación del nombre y la fama de los opulentos banquetes romanos, pero en realidad no hay evidencia histórica de que los romanos tuvieran una sala específicamente para vomitar en las fiestas.
