El San José recibe al Ventippo en la ida de la final provincial del Play Off de ascenso a División de Honor, con una incursión en el artículo 73 y la amenaza federativa de exclusión en caso de reincidir

Cuando agonizaba el partido entre el San José y el Osuna, un jugador ursaonense que se retiraba a vestuarios tuvo un encontronazo con un aficionado cañamero. Para que la cosa no fuera a mayores, directivos del cuadro azulino crearon un cordón de seguridad, al lugar llegaron futbolistas de ambos equipos con interés en poner paz y el colegiado, Lara Falcón, así lo reflejó en el acta, diciendo textualmente “incidentes de público leves de carácter puntual y haber colaborado el club”, pero, de forma totalmente incongruente, el Comité de Competición ha cerrado el Felipe del Valle (una sanción que tendrá que cumplir la primera jornada como local de la temporada que viene). Justifica su decisión destacando que “carácter colectivo de los hechos y la reincidencia en infracciones de esta índole, habiendo sido sancionado el club por incidentes de público en las jornadas 28 y 30 de la competición, sanción esta última que conllevaba el apercibimiento de clausura”. Lo más gracioso es que las jornadas 28 y 30 se disputaron lejos del Felipe del Valle, en Alcalá, donde el colegiado Carmona Otero hizo un arbitraje calamitoso, y en Palomares, donde hubo una pequeña trifulca tras cerrar su clasificación el San José frente al Palomares, que también se jugaba entrar en los Play Offs, lo que había generado mucha tensión en ambos clubes. Pero a mayores del cierre del estadio, el San José incurre en el artículo 73, que supone restar un punto en la clasificación, lo que, al tratarse de una competición eliminatoria, conlleva que “la pérdida de dos puntos conllevaría la inmediata descalificación del club infractor”.

Es la misma situación está el Ventippo, su rival, que también podría ser eliminado de forma fulminante si incurre una vez más en el artículo 73. En este caso, los incidentes se produjeron después del duelo ante el Mairena, marcado también por la enorme tensión de jugarse el pase a cara o cruz. La única diferencia es el motivo del cierre. Y es que aquí, el colegiado Porras Gallego, escribió en el acta “incidentes de público de carácter grave, aplicándose la sanción en dicho grado por el carácter colectivo de los hechos, el lanzamiento de objetos al terreno de juego, y pese a la colaboración del club, la reincidencia en infracciones de esta índole, habiendo sido sancionado el club por incidentes de público en las jornadas 3, 12 y 22 de la competición, sanción esta última que conllevaba el apercibimiento de clausura”.

Por lo tanto, ya sea en División de Honor o Primera Andaluza, ambos equipos disputarán su primer encuentro de la próxima campaña a puerta cerrada, lo que, en el caso cañamero, a la vista de los hechos y los antecedentes, supone un auténtico atropello a sus intereses y una decisión que no se sostiene en los fundamentos jurídicos del deporte, a razón de lo que dice el acta. De hecho, los azulinos han presentado una reclamación y están a la espera de respuesta de apelación, sin acabar de entender a qué obedece esta decisión federativa.

Y en esa vorágine, el San José recibe al Ventippo en el Felipe del Valle, con los nervios a flor de piel, no por el último acta de competición, que evidentemente no ayuda, sino por todo lo que hay en juego, ya que se pone en liza el pase a la fase interprovincial de la fase de ascenso, o dicho de otra forma, el equipo que pase la eliminatoria tendrá el 50 por ciento del trabajo hecho para llegar a División de Honor.

Fuente: Ayuntamiento de La Rinconada. https://www.larinconada.es/es/noticias/15338/una-batalla-tras-otra

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